Por Carlos Castillo / 14 de julio de 2010.- Sobre los "piratas" de tierra, desde que el gremio de libreros de Londres comenzó a usar la etiqueta hace 300 años atrás, hasta nuestros días.

Piratas

En el año 2008, a la cantante Joss Stone le preguntaron que pensaba de la piratería:

[JOSS STONE] "Me parece grandiosa, me encanta. Me parece brillante, y te voy a decir por qué: la música debe ser compartida. Creo que la música se transformó en un negocio. La única parte que no me gusta de la música, es el negocio que hay detrás. Si la música es libre, entonces no hay negocio y es sólo música. Así pues, me encanta. Pienso que debemos compartir. Me parece bien, si una persona compra un disco, lo graba y lo comparte con sus amigos. No me importa como lo escuche siempre y cuando lo escuche, y venga al concierto, y lo pasemos en grande.

Pregunta: Eres la primera cantante que cuenta esta historia.

A la mayoría de la gente le lavaron el cerebro.

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Algunos historiadores llaman "La edad de oro de la piratería" al período entre 1650 y 1720 en el que sucesivas generaciones de piratas asaltaban y robaban a los barcos que viajaban entre Europa y sus colonias, principalmente en el Caribe. Fue la época del famoso pirata "Barbanegra", y de la invención de la bandera negra con la calavera y los dos huesos blancos.

Adrian Johns, un estudioso de la historia de la ciencia, los libros, y la propiedad intelectual, cuenta en su libro "Piratería" que la palabra "pirata" comenzó a ser usada alrededor de la misma época para referirse a lo que la gente hacía en tierra. No se sabe con exactitud en que año comenzó, pero hay registros del 1700 que muestran que el gremio de los libreros en Londres adoptó la expresión "pirata" y "piratería". Pronto en Inglaterra los diccionarios definían como "pirata" como aquel que "injustamente imprime" los libros de otras personas.

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Pero las leyes de propiedad intelectual que definían el derecho de copia no existían, y no existirían en Inglaterra hasta mucho tiempo después ¿a qué se referían entonces los libreros con "injusticia"?

El sistema que usaba el gremio de los libreros en Londres para establecer cuáles impresiones eran justas y cuáles eran injustas era el siguiente. Primero, el librero se hacía con un manuscrito del libro, usualmente pagando una suma de una sola vez al autor de un libro. Segundo, el librero registraba la posesión de este manuscrito y la intención de imprimirlo en un "Registro de Libreros" que mantenía el gremio, pagando una pequeña suma simbólica. Tercero, el librero imprimía su libro y vendía las copias. De acuerdo al gremio, esta inscripción entregaba derechos exclusivos a perpetuidad.

Si alguien intentaba imprimir un libro registrado por otro, recibía una visita de un representante del gremio de libreros, se le cobraba una multa, y si reincidía, podía ser expulsado del gremio. Se trataba de un sistema basado parcialmente en el honor, y parcialmente en el beneficio económico de ser parte de un gremio que se atribuía derechos exclusivos sobre una actividad. Lo que hoy llamaríamos, un cartel.

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Este proceso eventualmente fue regulado por el Estatuto de la Reina Ana, de 1710, que establecía un derecho exclusivo a re-imprimir válido por 14 años, renovable por otros 14 años más. Para hacer valer este derecho, el libro debía estar registrado en el Registro de Libreros.

El estatuto había sido impulsado por el mismo gremio, que había buscado establecer que la ley "asegurara" la protección de una propiedad creada por la sabiduría y trabajo de los autores. En vez de eso, el parlamento promulgó una ley que les "otorgaba" un derecho. Para los libreros, la ley simplemente reconocía un derecho que ellos ya tenían. Para el parlamento, la ley otorgaba un derecho nuevo. Esta diferencia es central.

Además el gremio quería derechos perpetuos, mientras que el estatuto se los entregaba durante un plazo fijo. Con los años, los derechos de copia de 1710 comenzaron a expirar, entregando la libertad para que se re-publicara a autores que eran best sellers de la época, como Milton y Shakespeare. El gremio de libreros buscó en una serie de juicios que se declarara que el derecho de copia era efectivamente perpetuo, argumentando que los autores tenían un derecho natural y permanente sobre su obra que no podía quitarseles por ley. El clímax de esta batalla legal llegó en 1774 en un dictámen de la cámara de los lores en el juicio contra el librero escocés Alexander Donaldson.

En su dictámen, la cámara de los lores rechazó el argumento de los libreros de que tenían un derecho perpetuo sobre la impresión de estos libros. La discusión además enfatizó que los libreros cometían un oprobio al llamar piratas a personas que, textualmente, "agrandan el circulo de la literatura, dándonos nuevas ediciones de trabajos meritorios". Los lores también indicaron que "El conocimiento no tiene valor para un dueño solitario: para ser aprovechado, debe ser comunicado".

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En Irlanda, mientras tanto, la historia era completamente distinta. En 1742, más de 30 años después de que el Estatuto de la Reina Ana fuera promulgado en Inglaterra, todavía no había ninguna ley que entregara derechos exclusivos de impresión. En cambio, la industria irlandesa se auto-regulaba mediante afiches que se colgaban en las paredes de los lugares donde se reunían los impresores:

"Hay una regla entre los libreros de Dublin, establecida por consentimiento y costumbre común, que quienquiera que pegue una página de título, avisando de su decisión de publicar un libro, convierte en suya esa propiedad; y esto parece ser necesario en un país donde no hay leyes públicas que se hayan hecho a este respecto."

El sistema de auto-regulación en Dublin funcionaba bastante mejor que en Londres. En parte, esto se debía a que sólo caían bajo su ámbito los libros impresos por otros libreros de la ciudad. Los impresores de Irlanda no entregaban ningún derecho a los impresores de otros países, y copiaban sin ningún reparo los libros llegados del extranjero. En parte, también se debía a que los irlandeses defendían estas convenciones informales de una manera un poco más violenta, no solamente mediante cartas de amenaza a los libreros que se salían de la fila, sino también (ocasionalmente) atacándolos, en sus casas, por la noche, con espadas. Esto último claramente quedaba un poco fuera del carácter de los impresores londinenses.

Como sea, el sistema irlandés duró hasta el año 1801 en que con la creación del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, los libreros de Dublin quedaron bajo las mismas leyes que regulaban a los libreros de Londres. Muchos no pudieron continuar con su negocio con estas nuevas reglas. Algunos, emigraron a Estados Unidos.

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En Estados Unidos la Constitución desde 1787 mandaba al congreso a "Promover el progreso de las ciencias y de las artes útiles, asegurando por un tiempo limitado, a los autores e inventores, el derecho exclusivo sobre sus respectivas obras e invenciones". Por ley, se reconocía un derecho de copia válido por 14 años, renovables por otros 14 años.

Pero había un detalle muy importante: la ley en Estados Unidos protegía solamente a los autores residentes en el país. Esto era considerado por algunos como un aspecto central de la independencia de Estados Unidos. Gran parte de lo que se imprimía provenía de Inglaterra, y poder imprimir libremente a los autores ingleses sin pagar tributo era central en la cuestión de si Estados Unidos era nominal o realmente independiente.

La "piratería" en Estados Unidos era una palabra que se refería exclusivamente a copiar libros de autores residentes en Estados Unidos. Los libros de otros autores, básicamente cualquier libro de un autor Europeo, era considerado propiedad común, y cualquiera podía imprimirlo libremente. Esta fue una política económica de gran valor social para Estados Unidos. No solamente les permitió establecer y hacer crecer una industria editorial, sino que también benefició el desarrollo cultural de los estadounidenses.

La eficiencia de las editoriales estadounidenses bajo este régimen era impresionante. Distribuyendo el trabajo por páginas en 10 o más imprentas diferentes, un editor podía tener una novela de tres tomos lista en 2 o 3 días, tal vez un poco más si había que traducirla al inglés. El sistema producía también precios muy al alcance de los lectores. Por ejemplo, "Canción de Navidad" de Charles Dickens se vendía por 6 céntimos de dólar en EEUU, mientras que el mismo libro costaba el equivalente a 2.5 dólares en Inglaterra. Esta ventaja fue sin duda parte de los motivos que permitieron la alfabetización masiva primero, y luego el surgir de la literatura y de la ciencia en Estados Unidos.

Solamente en 1891, se comenzaron a reconocer derechos a autores que no fueran residentes en Estados Unidos, y sólo bajo la condición legal de que registraran su libro en Washington, D.C. antes o en el mismo día de su publicación en otros países.

Con el tiempo, Estados Unidos ha olvidado convenientemente su pasado previo al derecho de autor de extranjeros. Entre otras cosas, han aumentado varias veces el ámbito y el período de estos derechos, creado listados de países "piratas" que son hostiles al derecho de autor, y utilizado sus tratados de libre comercio para forzar sus leyes de derecho de autor por ejemplo en los países latinoamericanos. Todo, en aras de combatir la piratería.

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Hoy en día el mismo slogan inventado hace 300 años por un gremio de libreros de Londres para sostener su monopolio, sigue siendo aplicado por los nuevos monopolistas de la industria del entretenimiento, en un intento de criminalizar a los consumidores, y de presentar el asunto de la piratería como un problema moral. Un ejemplo es el caso de Teddy Bautista, presidente de la SGAE, que así lo planteó en un debate en el Canal 2 de España, seguido de una respuesta del abogado y activista David Bravo.

[TEDDY BAUTISTA] "El problema de la piratería no es un problema de la industria, es un problema de la sociedad, es un problema de la quiebra de unos valores morales que hay. Porque si se piratea música, porque no se piratean otras cosas. Y, a nuestros hijos, no les podemos mandar un mensaje erróneo en este sentido."

[DAVID BRAVO] "El señor Bautista cuando dice que hay una especie de corrupción moral en la sociedad, yo creo que el señor Bautista no tiene que autoproclamarse el envagelizador de la sociedad, sino que la sociedad tiene una moral propia. Y que quizás sea la sociedad la que deba evangelizar a la Sociedad General de Autores y Editores para que deje de perseguir a ciudadanos honestos."

El actor británico Stephen Fry ha planteado directamente que la gente de la industria del entretenimiento debe dejar de plantear esto como un problema moral, porque se trata de un problema de dinero:

[STEPHEN FRY] "No eres o un pirata o un buen ciudadano. Creo que si la gente, si la industria creative se pone demasiado arrogante con los piratas, e intenta criminalizar e intenta crear demasoado de este asunto de '¡eres un ladrón!, la gente les dirá, váyanse a ... Van a decirles 'he visto tu Rolls Royce, en tu casa en Barbados, no vengas a quejarte conmigo así"

"Y sí, he pirateado software, lo admito. Y si eso te parece una noticia tremenda respecto a alguien que ha tenido un computador por 30 años, ¿entonces qué tan ingenuo puedes ser?"

Tal vez sea precisamente eso lo que hay que hacer, hablar del tema y no dejarnos convencer de que somos malos por que no nos comportamos de la forma en que un grupo de empresarios preferiría que lo hiciésemos:

[CORY DOCTOROW] "Este mundo en que pretendemos, que no somos todos criminales del copyright, es como en la época victoriana, en que pretendían que no se masturbaban. La línea oficial era 'si te masturbas te crece pelo en las palmas, te quedas ciego, te vuelves loco'. La línea oficial hoy es que solamente la gente mala copia archivos sin autorización. En ambos casos es mentira. Y pienso que lo que está pasando con el copyright es lo mismo que sucedió con la masturbación. La gente está empezando a admitir 'sabes, yo también lo hago'.

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Finalmente, algunos estan usando el mismo término "Pirata" para contra-atacar. El Partido Pirata, se ha extendido de Suecia a toda Europa y a Latinoamérica. Ellos declaran que ha adoptado este nombre como una forma de llamar la atención sobre la naturaleza falaz de esta etiqueta: un representante del Partido Pirata indicó que "es verdad que navegamos con el viento de la destrucción creativa, pero lo hacemos con la esperanza de ayudar a la creación de una sociedad de la información abierta y democrática, y la fundación de un procomún cultural".

[Un gran pirata soy]

Fuentes

Música

Referencias

Otras (de la época, pero no incluídas):

Videos

Imágenes:


Éste es el archivo del podcast "Cultura Libre", emitido entre el 2010-2013 a través de Manzana Mecánica.

(CC-BY) Carlos Castillo 2020-2013.