El Copyright Eterno

Por Carlos Castillo / 24 de marzo de 2010.- Esta edición del podcast de Cultura Libre es sobre la extensión de la duración del copyright, sobre los argumentos que se han usado para lograr una duración cada vez mayor y sobre cómo estos argumentos no tienen sentido en términos económicos.

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El Copyright Eterno

En 1960, se realizó un interesante experimento sobre el tema de demorar una gratificación. El experimento fue hecho por el profesor Walter Mischel, de la Universidad de Stanford, y consistía en lo siguiente:

Un grupo de niños de 4 años recibía un malvavisco, y luego se les decía que si podían esperar 20 minutos sin comerse el dulce recibirían un segundo malvavisco. Algunos niños pudieron esperar y otros niños no. Varios años más tarde, el mismo equipo recopiló estadísticas sobre cuál era el rendimiento de estos niños, ahora ya jóvenes, en pruebas de aptitud para ingresar a la universidad. Lo que descubrieron es que los niños que pudieron esperar 20 minutos obtuvieron puntajes sustancialmente mayores a los que no pudieron esperar. Algo interesante es que los niños que fueron capaces de esperar para comer 2 malvaviscos en vez de uno utilizaron diversas estrategias como tratar de no mirar, de distraerse, pensar en otra cosa, etc.

Independientemente de que poder esperar una gratificación sea o no una habilidad fundamental para tener éxito en la vida, bajo alguna definición de éxito, lo interesante es que este experimento parte de un supuesto obvio y es que las cosas ahora nos interesan más que las cosas después. Para nosotros es más importante el presente que el futuro.

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Este fenómeno tiene una contraparte en términos medibles que es simplemente la tasa de interés. Si haces un depósito a plazo a una cierta tasa de interés, estás diciendo que te importa más tener una cantidad de dinero mayor en el futuro que una cantidad menor en el presente. Si el banco no ofrece ningún interés, obviamente no lo vas a depositar.

Para un creador de una obra literaria o de una pintura o de una obra artística, el beneficio de crear esta obra no es solamente monetario, también hay un beneficio intrínseco, el amor al arte, el placer de crear. Ahora bien, ese beneficio intrínseco es suficiente para bastantes obras en el entendido de que la obra se produce cuando el beneficio es mayor que el costo para el autor. De todos modos, existiendo beneficios intrínsecos, es probable que si queremos que alguien trabaje durante 5 años en un libro o una creación mayor, probablemente hay que pagarle.

Hay varias alternativas para pagarle al autor, una de ellas es el esquema de los mecenas. El problema de los mecenas, sean estos privados o instituciones como la Iglesia, es el problema del control editorial de la obra. El que paga la obra es el que controla eventualmente qué es lo que la obra contiene.

Por esto, la solución actual, que no necesariamente es la mejor para incentivar la creación de obras artísticas y literarias, es la de entregarle al autor un monopolio temporal sobre su obra sujeto a ciertas reglas.

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La duración de este monopolio depende de las reglas bajo las cuales se entrega el monopolio. Si las reglas son muy estrictas el plazo debería ser menor. Si las reglas son más relajadas y permiten mayor espacio para el uso de la obra, el plazo debería ser más largo. De todos modos, el tiempo durante el cual dura el copyright debería ser el mínimo para lograr el objetivo deseado. El copyright es el resultado de una negociación entre la sociedad en su conjunto y el grupo de personas que produce las creaciones literarias o artísticas. En esta negociación, es en el interés de la sociedad en su conjunta el no pagar más allá de lo necesario que para que las creaciones que la sociedad valora se produzcan.

En el año 2002, se realizó un juicio en EEUU que pedía que una ley que extendía el período de copyright fuera declara inconstitucional. Dicha ley extendió el período de copyright de la vida del autor + 50 años a la vida del autor + 70 años. Durante el juicio, un grupo de economistas presentó un documento en el cual exponían las razones por las cuales esta extensión de 20 años era algo socialmente no deseable. Este grupo incluía a Milton Friedman, Kenneth Arrow y Ronald Coaese entre otros economistas de renombre.

En primer lugar, la extensión de la vida del autor + 50 años a la vida del autor + 70 años se aplicó ambos a trabajos que ya habían sido hechos como a trabajos que estaban por hacerse. En el caso de trabajos que ya habían sido hechos, incluyendo obras por ejemplo de Hemingway cuyo copyright estaba a punto de expirar, los economistas expusieron algo de sentido común, que es que por más dinero que se ofrezca a Hemingway, el autor no va a crear más obras.

Respecto a obras nuevas, los economistas hicieron un análisis sobre el beneficio extra, un análisis relativamente simple que no requiere el premio Nobel que varios de los miembros de este grupo tienen. El ejercicio es suponer una tasa de interés del 7% anual y considerar la situación de un autor que crea una obra hoy y vive 30 años más. Bajo el régimen de vida del autor + 50 años, cada dólar de royalties que el autor recibe en el año 80, es decir, en el último año del copyright que se le entregan, tiene un valor presente de 0.0045 dólares, es decir, menos de medio céntimo. Al pasar de 80 a 100 años el período efectivo, a esta tasa de interés, todo el beneficio extra recibido durante los últimos 20 años en total, equivale al 0.33% del valor presente de los años 1 hasta el 80.

Es decir, para un autor, el incremento de 20 años en el período si bien suena como una cantidad sustancial, es en términos de dinero debido a la tasa de interés y al descuento del valor de las cosas en el futuro, es un 0.33% más de incentivos, menos de un 1%.

Para la sociedad son 20 años sin disfrutar hace bastante tiempo y para los autores es un 0.33% más de ganancia.

Es más, este grupo de economistas también hace el cálculo del copyright eterno, que tendría un beneficio extra del 0.12%, todavía por debajo de un 1% extra de incentivo. Menos de un 1% de incentivo, es muy poco probable que signifique para un escritor o un músico un mayor incentivo para crear una obra. El extender el período de copyright, no creó ningún incentivo significativo para crear más obras.

Los economistas también aprecian que los costos sociales de extender este monopolio son enormes, y provienen principalmente de extender el período sobre las creaciones existentes, que son precisamente las cuales esta extensión no incentivó para nada (porque ya habían sido creadas). En este caso, el beneficio lo reciben las empresas que actualmente tienen el copyright sobre estas obras ya creadas. En el fondo, toda esta extensión de 20 años argumentada como un mecanismo para incentivas a los autores a crear más creaciones, es absolutamente inefectivo para generar más arte y cultura y simplemente transfiere dinero de la sociedad en su conjunto a las empresas que tienen los derechos sobre las obras ya creadas.

Más aún, en este análisis se asume que los pagos (royalties) que se reciben están distribuídos uniformemente en el tiempo, es decir por ejemplo que las ventas de un disco son las mismas durante 100 años. Esto es un supuesto extremadamente conservador, no es real. Por ejemplo, la mayoría de los libros son impresos durante a lo más 4 años, y más del 91% de las ventas de un libro se producen solamente durante su primer año.

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El período de copyright ha aumentado enormemente con los años. En el año 1790 en EEUU el período era de 14 años, renovables por 14 años más. En el año 1831, el período inicial se extendió a 28 años, renovables por 14 años. En el año 1909, se cambió a 28 años iniciales renovables por 28 años. En el año 1976 el período se extendió enormemente hasta la vida del autor + 50 años, lo que fue nuevamente extendido en el año 1998 a la vida del autor + 70 años.

Los argumentos bajo los cuales estas extensiones son solicitadas a los parlamentos de diversos países, siempre incluyen referencias a nuevas tecnologías. En 1920 cuando comienzan las transmisioens comerciales de radio, o en 1960 cuando llega la TV por cable, o en 1970 cuando se popularizan los grabadores de videocaset como Betamax o VHS en 1980 cuando se populariza el PC de escritorio o en 1990 cuando aparece Internet; en cada uno de estos casos un grupo de personas representando los intereses de la industrias del copyright han utilizado estos avances tecnológicos, positivos para la humanidad, como una excusa para reclamar que se les perjudica y solicitar más derechos durante más tiempo.

Es más, la extensión del copyright no sólo transfiere beneficios de la sociedad a unas pocas manos. También, exacerba el problema de las obras huérfanas, creaciones que han sido abandonadas por su autor y por su editor. Se trata por ejemplo de libros que ya no están en imprenta, impresos por editoriales que ya no existen, o en los cuales el autor ya no es localizable, han habido transferencias del copyright, hay herederos que ya no son localizable, etc. Hay muchas situaciones por las cuales los libros quedan huérfanos. No pueden ser usados porque es imposible localizar el autor a un costo razonable. Tampoco el autor está recibiendo dinero, es una situación en que todo el mundo pierde. Peor aún, se trata de una cantidad enorme de libros: se estima que la mayoría de los libros en las bibliotecas son huérfanos, por ejemplo en Google Búsqueda de Libros un 70% o más de los libros son huérfanos.

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Finalmente, los períodos de copyright se han extendido en el pasado y seguirán habiendo intentos para extenderlos aún más. El año pasado en Argentina tras un largo debate se extendió 20 años más el período de copyright de los fonogramas, las grabaciones. En España y muchos países de Europa el período del copyright en general es vida del autor + 70 años. En Colombia es vida del autor + 80 años y en México, vida del autor + 100 años.

Es nuestra responsabilidad actuar racionalmente frente a este avance. Lessig lo expone así: "si la idea del copyright infinito se lleva a su conclusión final, estaríamos pagando a los herederos de todas las tragedias griegas de la antigüedad cada vez que alguien hiciera un trabajo derivado de la Odisea de Homero... el efecto neto del copyright infinito sería desincentivar la creación de obras nuevas, más que incentivarlas, y el impacto final en el Bien Público sería mucho más negativo que cualquier bono positivo que venga de pagarle más a la milésima generación de descendientes de un autor."

Fuentes



Éste es el archivo del podcast "Cultura Libre", emitido entre el 2010-2013 a través de Manzana Mecánica.

(CC-BY) Carlos Castillo 2020-2013.